
La Angry Orchard Walden Cider House, situada en el valle del Hudson (Nueva York), es más que una sala de degustación: es un destino en sí mismo. Los visitantes se mueven entre las dos plantas interiores, las zonas de terraza al aire libre y los espacios para eventos, pasando de degustaciones relajadas a multitudes en temporada alta y eventos en directo. La arquitectura cálida y diáfana y los acabados en madera natural son fundamentales para la experiencia de la marca, y el sistema de audio debía complementar ese ambiente al tiempo que ofreciese un sonido consistente y de alta calidad en todo el recinto.

Para hacer realidad esa visión, Boston Beer Company se asoció con Delaware Audio Visual con el fin de crear una solución de audio para todo el recinto que ofreciera un «sonido propio» coherente, permitiera realizar anuncios y acoger eventos en directo, a la vez que resultara fácil de manejar para el personal, al mismo tiempo que fuera fiable para el departamento de IT.
Al no contar con personal de IT in situ, la fiabilidad y el bajo mantenimiento eran requisitos fundamentales. El sistema debía funcionar de manera constante día tras día, adaptándose a los cambios en los patrones de afluencia y los estilos musicales sin introducir complejidad ni tiempos de inactividad.
“La fiabilidad y la coherencia son fundamentales”, afirmó Julian Wiryo, ingeniero sénior de entornos de trabajo digitales en Boston Beer Company. “Es esencial contar con soluciones fiables y que requieran poco mantenimiento.”
En lugar de seleccionar los altavoces basándose únicamente en las especificaciones, el equipo del proyecto se centró en primer lugar en definir la experiencia auditiva deseada. Una prueba de escucha contribuyó a establecer un punto de referencia común en cuanto a musicalidad e inteligibilidad, lo que permitió que todas las partes implicadas coincidieran en que debía de escucharse un sonido «de calidad» en todo el espacio.
“No se trataba de un proyecto en el que quisiéramos elegir los altavoces sin tener en cuenta el contexto”, afirmó Bill Sahm, director general de Ventas e Ingeniería de Delaware Audio Visual.


En un local tan animado como el Cider House, el objetivo no es simplemente subir el volumen, sino controlarlo. Para ello, se optó por emplear un sistema de audio por zonas permitiendo al personal ajustar los niveles de sonido y el contenido a cada zona, al tiempo que se mantiene una experiencia coherente a medida que los visitantes se desplazan por el recinto.
La solución se basa en los altavoces arquitectónicos Desono de Biamp. El uso de una única gama de altavoces en todo el recinto garantiza una sonorización homogénea de una zona a otra, al tiempo que permite adaptar la cobertura y la potencia a cada zona.

El cableado oculto en la arquitectura, eliminó la dependencia del wifi y las interrupciones de audio que pueden afectar a la experiencia de los asistentes. El recinto también fue dotado de un sistema de micrófonos fiable para los anuncios y la presentación de eventos.
“Un sistema totalmente cableado eliminó las interrupciones en la reproducción musical”, señaló Wiryo. “Nadie quiere que se corte la música de forma inesperada”.
La instalación se llevó a cabo con esmero para garantizar que la tecnología se integrara a la perfección en el entorno. Los conductos con acabado imitación madera y el cableado oculto preservaron la estética del edificio al tiempo que ofrecían un rendimiento de nivel profesional.
“Lo que más me enorgullece es el acabado y la integración”, afirmó Caleb Eller, director de proyectos de Delaware Audio Visual. “La tecnología realza el entorno sin distraer la atención del mismo”.



